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Publicado Jun 09, 2020

Georgina González

Entre lo Trendy y lo Importante

 

Siempre he pensado que la información es la herramienta más poderosa con la que cuenta el ser humano, la información ha causado divisiones entre personas, países; creando brechas entre los que tienen acceso y los que no lo tienen, desgraciadamente esto ha generado muchas injusticias y abusos, esto sin considerar los problemas que también las fake news (noticias falsas) están creando actualmente.


Confieso que viví creyendo que sabía lo necesario, lo suficiente y que cualquier cosa que fuera importante saber la conocería en su momento como por arte de magia. Saber de cosas fuera de mi alcance o realidad era importante pero no lo más importante. Acepto que era medio rebelde con cuestiones de comportamientos o expectativas sociales, medio en contra de ciertas reglas, muy preguntona y siempre cuestionando restricciones, principalmente de carácter religioso o social, como una adolescente desobediente, más que como alguien que quiere conocer para entender, conocer para tomar mejores decisiones.


Tuve que cambiar de país, de cultura, de comunidad para empezar a ver las cosas de diferente manera. Como maestra de Ciencias Sociales a nivel preparatoria me creía relativamente informada y con un grado de conocimiento apto. Recuerdo que cuando trabajaba en Singapur me pidieron dar una clase que se llama Perspectivas Globales. Para esta clase tuve que leer mucho sobre el arte de preguntar, de poner atención en lo que nos influye a actuar de cierta manera, a creer en esto o aquello y también sobre el impacto de nuestras decisiones en todos los niveles. Para esta clase los alumnos tienen que escribir ensayos al final de cada tema, ensayos largos y muy personales. REFLEXIONES ligadas a temas políticos, religiosos, medio ambientales, entre muchos más. En pocas palabras es una clase en donde los alumnos se preguntan y reflexionan sobre todo lo que saben, deciden o creen. Al principio me sentía abrumada por tanta información tan variada. Tenía alumnos de diferentes países, religiones, que habían vivido ya en 6 o 7 países a su corta edad, con papás de diferentes culturas y criterios morales. Esos ensayos me mostraron perspectivas y cuestionaron todo lo que sabía.


Me di cuenta que mi vida hasta entonces había sido relativamente sencilla, ya que vivía confiando que si repetía o copiaba lo que los demás hacían o creían sería suficiente, en pocas palabras vivir lo que me daba mi cultura, considerándola correcta y única.


Leyendo a mis alumnos, aprendí sobre contaminación global, los problemas que representa la pesca desmedida, de dónde viene mi ropa y las injusticias sociales detrás de su producción y venta, los abusos políticos alrededor del control de energía en muchos países, las crisis de salud que se viven en muchos lugares por falta de agua potable, sobre minería y celulares, abusos desmedidos hacia los animales, consecuencias de la falta de políticas que protejan los excesos de poder de muchas compañías trasnacionales, aprendí sobre el plástico, los arrecifes, sobre distribución económica y leyes sociales. Y no es que no supiera que estos problemas existen, lo que paso es que me di cuenta que en muchas ocasiones yo y mis decisiones éramos parte del problema, los ensayos no eran meramente informativos, cuestionaban el rol de las decisiones desde el nivel individual. Me volví responsable de muchos de estos problemas a través de las reflexiones de mis alumnos, al tener ellos que documentar el impacto de nuestras acciones en estos temas, se desplegó ante mis ojos una cadena de acciones de la cual no había forma de desligarme.


La información se volvió importante, porque la información hablaba de mí y de lo que había hecho el verano pasado, el mes pasado, ayer, hoy.
Las visitas a mi familia se hacían cada vez más difíciles. ¿Cómo por qué mis abuelos compran botellitas de agua, cuando el agua de su casa es potable y también tienen a menos de 2 minutos de su casa un centro para rellenar galones? ¿Por qué compramos tanta ropa, cosas? ¿Por qué creemos que gastar es sinónimo de abundancia? ¿Por qué comemos lo que comemos? ¿De dónde viene esto o aquello? ¿Qué recursos se usaron, se gastaron, se perdieron, para que yo pueda tener esto en mis manos?


En una de las películas de Harry Potter, Dumbledore le dice a Harry Potter, que son nuestras decisiones lo que realmente nos define más que nuestras habilidades. Cuando salí del cine me sentía como si un gran poder se me hubiera otorgado, las decisiones se presentan todos los días de muchas maneras y en muchas ocasiones sabemos y entendemos la diferencia entre una buena decisión y una mala. Pero también me di cuenta que muchas veces esa diferencia era borrosa o da flojera o nos expone ante otros como el raro, o simplemente no es tan evidente. Me propuse poner mi energía en aprender a distinguir esa línea, en poder decidir de forma consiente y responsable aquello que tiene un impacto importante en mi vida o en la de los demás.


Y entonces me di cuenta que el problema más grande, es el hecho de que nos identificamos a nosotros mismos como ajenos de la información, se vive la información como separados de la causa, como si nosotros no fuéramos parte de, y que nuestras acciones no tienen efecto alguno en lo que sucede. Por esta razón vivimos repitiendo las acciones de los demás en automático, sin hacer conciencia de por qué lo estamos haciendo. Porque lo más fácil es repetir, es creer que nosotros como individuos no tenemos impacto o que estamos sumamente separados del problema.


Sinceramente no me voy a poner a criticar o estar en contra de que mucha gente actúa solo porque es trendy; y no en conciencia; “y no pide popote en los restaurantes o quieren consumir local o productos artesanales para verse cool ante los demás”, mientras esta conducta ayude, está perfecto, por algo se empieza, pero tendríamos que comprender que el cambio real, viene de un genuino compromiso de ser capaces de entender lo que es importante de lo que no para poder tomar mejores decisiones para el planeta.

Así que te invito a que te informes no solamente de lo qué pasa, sino a que realmente entiendas qué pasa con lo que decides hacer cada día, con cada decisión de lo que consumes, porque creo firmemente que esa será la única salida al problema medio ambiental que hemos provocado.

 

Por: Georgina González ''Pecas''
Licenciada en Relaciones Internacionales
Tec de Monterrey, Campus Monterrey, México
Maestría en Educación
Maestra Internacional de Ciencias Sociales a nivel Preparatoria
Vivo en Tokio, Japón 🇯🇵

Email: georginapecas@gmail.com
Podcast ''Entre La Vida Y Tu Mente''
Twitter: @georginapecas
Instagram: @georginapecas
Jose sandoval June 15, 2020

Que interesante publicación, me encanta leer sobre esa gente que ya tienen otro nivel de conciencia para con nuestro mundo.
Poco a poco, paso a pasito espero todos lleguemos a ese nivel de conciencia.
Felicidades!!

Alejandro González Sandoval June 16, 2020

Muy cierto! Yo lo veo como que cada uno tenemos un venda en los ojos, algunos se la quitaron, otros empezaron a ver a través de la tela y se empezaron a preguntar qué hay detras de esa venda y si existen varias razones para tenerla, así como comentas, por moda, por miedo a ver las cosas difernetes, o en mi caso por el hecho de ver la realidad detrás de cada decisión como dices, es la caja de pandora y abrirla es abrumador y más en un mundo donde cuestionarse cuesta demasiado, la sábana que me cobija pesa más, aún sabiendo el impacto ambiental que tuvo, ese arroz de la comida jamás conoció el fairtrade y sufrió alteraciones genéticas, el agua de mi garrafón es agua inherte, mi hogar, era el hogar de especies salvajes viviendo en armonía dentro de un perfecto ecosistema, la energía con la que cargo este celular de donde escribo es sucia, incluso si proviniera de paneles solares, las baterias, el agua, pareciera que los miles de años que llevamos en la tierra, solo nos ha enseñado una cosa “Toma lo que quieras, cuando quieras” en fin, habemos quienes a un sin la venda de los ojos, solo nos atrevemos a ver entre los dedos para ver solo pedazos escalofriantes de esa película llama VIDA.
PERO SÍ, NO HAY VUELTA ATRAS, al igual que el alcohólico que por alguna razón fue a una sola junta de AA jamás podrá volver a tomar tranquilo o sin culpas, así habemos varios diambulando, haciéndonos de la vista gorda, pero nuestro tiempo de abrir los ojos es inevitable. GRACIAS POR COMPARTIR, GRACIAS POR SER MI HERMANA! GRACIAS GREENHUG POR HACER NUESTRA DESICION MAS FACIL!

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